Juicio a una pareja por un hurto de 18 euros en condones y lencería

Noviembre 30, 2007 at 4:45 am (Blogroll, Curiosidades, General, Memory Card, Tecnologia, Temas sexys XDD)

El botín era tan morboso como insignificante -en términos puramente crematísticos, claro-: una cajita de condones y algo de lencería. Todo de hipermercado. Es decir, barato. Precio de venta al público del material: la ‘friolera’ de 18 euros, 18,74 para ser exactos. Los sospechosos: un muchacho -él se hizo con los preservativos- y una chica -ella con la ropa interior- menores de edad. La acusación: una falta de hurto. Petición de condena: realización de una tarea socioeducativa a determinar en la sentencia.

Parece una infracción tan menor -y nunca mejor dicho-, tan minúscula, que casi no es. Sin embargo, hay que organizar un juicio. ¿Y cuánto cuesta un juicio? Seguro que bastante más que 18,74 euros. Hay que pagar el juez, al fiscal, al secretario y al resto del personal que compone una oficia judicial. Todos ellos tienen un papel en la representación y su tiempo vale dinero.

También es preciso convocar a los testigos -en este caso, los vigilantes de seguridad del centro comercial en el que se produjo el hurto-. Es decir, que el día de la vista oral no podrán estar en su puesto de trabajo -al menos no durante toda la jornada-.

Una movida

Además, están los gastos materiales: luz, calefacción o aire acondicionado, papel, correos…

Pero es que la suma no acaba ahí: antes ha actuado la Policía, que ha elaborado el correspondiente atestado. Más papeleo, más gastos… Un pastón.

Toda esta movida por 18,74 euros en condones, bragas y sostenes a juego.

La parte buena es que los picapleitos -al tratarse de una falta- no son necesarios, lo cual no quiere decir que no se pueda recurrir a ellos.

Estos casos se dan más frecuencia de lo que pudiera pensarse, pero siempre sorprende: es evidente que no hay proporcionalidad entre el esfuerzo que realiza un poder del Estado y el incidente a sancionar. Pero es lo que dice la ley. Para colmo, la pareja ni siquiera pudo lucrarse con el magro y erótico botín. Fueron descubiertos y retenidos cuando iban a abandonar el hipermercado.

Quedó por resolver un morboso misterio: ¿cuál fue el móvil del hurto? (yo SE que ya lo respondieron en sus mentes)

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